Testimonios de un litigio colonial entre Turco y Arica sitúan el antiguo asentamiento junto al Capurata y revelan que la erupción mató pobladores, sepultó vertientes y obligó a trasladar la comunidad.
La primera ministra, Sanae Takaichi, se comprometió a que Japón, único país que ha sufrido un ataque con bombas nucleares, no las posea, produzca ni permita. Pero abogó, al mismo tiempo, por un "enfoque realista".